Del error de tipo y el error de prohibición

Sin perjuicio de la trascendencia que puede suponer el error en Derecho Penal, fue esta una de las figuras que estuvo más falta de regulación en nuestro ordenamiento. Esto es, durante mucho tiempo la doctrina y jurisprudencia venían reconociendo los efectos del error sobre la conducta criminal aún sin contar con una previsión legal.

Una primera aproximación al error se produjo a raíz de la reforma operada sobre el Código Penal en 1983 con ocasión de la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978. Prevista por primera vez la figura del error de tipo y del error de prohibición, se declara que la apreciación de ambas figuras comportaría la exoneración de responsabilidad.

La actual regulación del artículo 14 del Código Penal español (en adelante CP) ha supuesto un paso adelante en la evolución normativa zanjando con ello las disputas doctrinales surgidas en torno a si el criterio del llamado a aplicar dicha institución se situaba en las teorías causalistas o finalistas de la acción.

En la regulación actual, el artículo 14 CP dispone que:

“1. El error invencible sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si el error, atendidas las circunstancias del hecho y las personales del autor, fuera vencible, la infracción será castigada, en su caso, como imprudente.

2. El error sobre un hecho que cualifique la infracción o sobre una circunstancia agravante, impedirá su apreciación.

3. El error invencible sobre la ilicitud del hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si el error fuera vencible, se aplicará la pena inferior en uno o dos grados”.

El redactado literal del precepto sitúa a los dos primeros apartados del artículo 14 CP –1º y 2º– en la figura del error de tipo, mientras que el último –– hace alusión al error del prohibición.

El error de tipo

Es el que tiene lugar sobre alguno de los elementos configuradores del tipo penal; en consecuencia, puede afectar tanto a la acción como al resultado o al curso causal del ilícito. Acostumbra a situarse en la antijuricidad o en la tipicidad, para algún sector jurisprudencial.

Tendrá trascendencia en cuanto al elemento subjetivo -el dolo- y excluirá la punibilidad según éste sea vencible o invencible.

En cuanto a las manifestaciones en la que puede apreciarse, tanto doctrina como jurisprudencia convienen en señalar ejemplo tales como:

a. El error in obiectoConcurrente cuando se dirige el acto ilícito sobre un objeto distinto del que realmente se quería actuar. Ejemplo habitual lo constituye el que Cayo dispara a Ticio en la oscuridad, pero le confunde y acaba por matar a Sempronio.

b. La aberratio ictus o error en el golpe. Se aprecia cuando la acción se dirige contra el objeto deseado, pero realmente recae sobre otro objeto distinto. Por ejemplo, Cayo quiere disparar a Ticio, pero por error en la manipulación del arma, dispara a Sempronio.

c. Error sobre el proceso causal. Sucede cuando se pretendía causar el resultado final, pero por otro medio distinto. Cayo pretende que caiga sobre Ticio una cornisa, pero esta no cede y sí lo hace un tablón situado sobre aquella, que igualmente acaba por causarle las lesiones deseadas.

El error de prohibición

El error de prohibición surge, a diferencia del anterior, ante el desconocimiento de que la acción acometida está prohibida por el ordenamiento. Se sitúa en la imputación personal del autor.

Manifestaciones del error de prohibición vienen dadas por:

a. Error sobre la ilicitud de la conducta. Supone el despliegue de la conducta por parte del sujeto activo en su creencia de que la conducta no está prohibida. Por ejemplo, Lucrecia aborta en la creencia de que la conducta no resulta prohibida, al no serlo en su país de origen.

b. Error sobre la concurrencia de causas de justificación. Comprende los supuestos en los que el sujeto activo actúa en el error de que su conducta se encuentra justificada por el ordenamiento jurídico. Por ejemplo, Ticio roba a Cayo para saldarse con ello una deuda que el segundo mantenía con el primero.

A su vez, suele distinguirse dos subtipos de error de prohibición operante sobre causas de justificación, consistente en:

  1. Error sobre los fundamentos fácticos de una causa de justificación; por ejemplo, al esgrimir la legítima defensa de quien creía que iba a ser agredido erróneamente.
  2. Error sobre la propia existencia de una causa de justificación; por ejemplo, entiendo que el consentimiento de la víctima siempre justifica.

Cualquier modalidad de error conllevará un problema de prueba que supondrá, a efectos prácticos, una inversión de la carga de la prueba, comportando por tanto que deba ser probado por quien lo alega. Este es el parecer de nuestro Tribunal Supremo (en adelante TS) en sentencias tales como 340/03 de 28 de marzo o 163/03, de 10 de febrero. Tan es así que, incluso en supuestos de error de prohibición nuestra Jurisprudencia ha invocado la máxima que reza “el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimento”, porque una mera sospecha sobre la ilicitud no dará lugar a su apreciación, así como tampoco invocar el error de prohibición en aquellas conductas en las que su ilicitud se hace más que evidente.

Es en este sentido, y para que la alegación por parte del imputado no quede únicamente al albur de criterios de corte subjetivo, el legislador incluye las menciones de “vencible” o “invencible“, que sin perjuicio de deber subsumirse en la persona que lo invoca, aportará criterios de orden objetivo.

En este sentido, el error resultará vencible cuando hubiera podido evitarse aplicando las más elementales normas de cuidado. Por su lado, resultará error invencible cuando, ni en aplicación de las más elementales normas de la diligencia exigible hubiera podido evitarse el resultado.

Resulta así que, en sede del error de prohibición, la mera alegación del error deba ser complementada con los criterios de la vencibilidad o invencibilidad, teniendo por presente que:

a. Deba rechazarse el error cuando los autores del hecho resultan profesionales (STS 1177/05 de 19 de octubre), y que

b. La situación deliberada del autor en posición de ignorancia comportará que no sea de aplicación el error (STS 22/07, de 22 de enero).

En consecuencia, y aún situándonos ante dos instituciones que comparten nomenclatura, cada una de ellas se sitúa en una posición distinta desde el plano de la dogmática penal, resultando determinante para su apreciación el análisis de los factores concurrentes en cada supuesto, así como la subsunción de las circunstancias en los elementos culturales y psicológicos del imputado que alega el error, resultando que -en palabras de nuestro TS- sea “más proclive a sufrir error una persona analfabeta o de baja cultura, que otra más culta” (por todas, STS 1321/00, de 20 de julio).

Un saludo,

Samuel Guerrero

@sguerrca

@guerreropenal

http://www.guerreropenalistas.com

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One thought on “Del error de tipo y el error de prohibición

  1. Hola, pondré esta página en un link de un temario que estoy haciendo ya que explica muy bien los tipos de error, gracias.

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